+ EL COLOR DE UN CLÁSICO INFERNAL

11.10.2010


novedad

 

    “El que no salta se va a pescar”. El hit de la noche en plena tribuna del Negro. Se sabe, a la vera del Río, con el Parque Sarmiento como emblema de la ciudad, en Carcarañá la pesca es una actividad muy elegida por sus habitantes. Sobre todo, cuando el básquet se acaba y el que sigue en camino es el clásico rival. El gaste eterno, el que hace mención a las finales ganadas y recomienda encarnar y partir para el Río, a despejarse y olvidar la derrota. Cremería lo mandó a pescar, Campaña se ahoga en la impotencia.

    Delicias de ciudad chica. Ni combis, ni colectivos, ni autos particulares, el plantel de Cremería llega a la cancha caminando, ya ataviados con el tradicional rojinegro. Saludan en la vereda, mientras los miran hinchas propios y ajenos. El derby de Carcarañá tiene esas cosas de pago chico, esa sensación de saberse enemigos irrenconciliables, pero vecinos de toda la vida. Si hasta no resulta raro imaginarse familias partidas por los colores, capaces de ir juntas a la cancha pero en tribunas separadas.

    El partido, claro, da pie para el folklore. Y el folklore, claro, es lo que hace de este duelo mucho más que una semifinal de Liga Cañadense. El orgullo de ganarle a la "contra" se mezcla con las ansias de verse finalistas en unos y otros. La temperatura crece con el correr del juego y por momentos alcanza picos difíciles de ignorar para el espectador imparcial. Los del Rojo hacen valer la localía y copan 2/3 del espacio. Los del Negro se amuchan tras un aro y sueñan con repetir los triunfos de los últimos tiempos. Los dos cantan, los dos se mueven. Entre tanto "importado" los dobles de los surgidos en inferiores se gritan más fuerte. Y se sufren más también, qué duda cabe. Pero a no confudirse, porque los orígenes se funden en pleno partido. ¿O alguien se animaría a decir que Allegranza no siente la camiseta como cualquiera, cuando alienta a su público y lo hace saltar con triples claves? ¿O no festejan Spigare, Camino o Álvarez como si hubieran nacido en pleno gimnasio de Campaña? Contagiarse es inevitable, ellos lo saben más que nadie.

    Mientras tanto, el juego aporta suspenso. Iguales en 73 van a suplementario y la cancha explota. Nadie se puede quedar sentado, nadie aguanta la tensión. Los primeros en liberarse son los visitantes, que empiezan mejor y gastan por adelantado. La recomendación no sólo tiene que ver con la pesca, sino también con las calesitas del Parque Sarmiento. La chicharra final desata la locura. Todos adentro de la cancha a abrazar a los héroes. Pirani se sube a una baranda y parece comandar los festejos. El resto salta, grita y goza. No falta nadie. No hay hincha del Negro que se quiera perder esta locura. En una serie a pedir de los visitantes, ellos festejan como en casa. De un lado queda el silencio, del otro los bocinazos que empiezan la caravana por calle Belgrano.

 

    Por Federico Santi, especial para Pick and Roll Rosario