09.12.2011
Uno de los símbolos del Fútbol del Club Atlético Carcarañá ha decidido alejarse por un tiempo por cuestiones estriciamente personales. José Luis Perletti ya no es más el Preparador Físico del Fútbol Mayor Rojinegro, función que ahora cumplirá Gastón Pigliacampo.
Su paso sereno ya no transita por el Gigante de la 9. Su nombre se ha convertido en una marca registrado, una muestra del gran prestigio que su trabajo goza en toda la región. Con él charló Rodrigo Farías en un mano a mano imperdible, haciendo un repaso de toda su historia dentro de Cremería.
- José Luis, vos llegaste en el año ’97 al Club… decime cuáles son los recuerdos que te deja la Institución…
- Como recuerdos, la mayoría fueron gratos porque me tocó trabajar en momentos donde siempre hubo buenos equipos, buenos grupos de jugadores.
Yo tuve tres etapas en el Club: la primera de 1997 a 1999, una época inolvidable no sólo para mi sino para toda la gente de Cremería; y haber sido parte de eso para mí fue un orgullo muy grande… Después me tocó volver en el 2003 – 2004, donde el primer año trabajé con Ramón Ponce y la Picha Cubbada en toda la parte de juveniles, y al año siguiente volví con la Primera División, con la que llegamos a semifinales en los dos torneos: en el primero estaba Oscar Díaz como D.T., y en el otro Hugo Zarich… Y luego, esta última parte de 2010 a 2011, con el Indio Chiurchiú, Sergio Barbieri y Ramón Ponce.
Yo siempre he tenido como objetivo personal tratar de mejorar lo que iba haciendo a lo largo de mi carrera. Siempre fui muy respetuoso de todo lo que sean los horarios, el manejo del grupo, tratar de estar siempre cerca del jugador para tratar de brindarle de cierto modo lo mejor; y en todos estos años, así como me encontré con grupos de grandes jugadores, te encontrás con los otros... Pero bueno, el Profe es por ahí el que está cerca de los jugadores, los dirigentes: ésa fue una tarea que siempre se marcó mucho en mi por el lugar que yo ocupaba, y si te tengo que decir de recuerdos, hay miles…
- ¿Una anécdota?
- Hay muchas, pero me quedó muy grabada una en el año ’98 o ’99, cuando llevábamos siempre una Virgen a todos lados en los partidos, y habíamos ido a jugar un partido a Rafaela y habíamos extraviado la Virgen… Entonces además de una cuestión religiosa, una cuestión de cábala; encima en una etapa definitoria, porque en ese momento jugábamos Argentino “B” y creo que también partidos finales de la Liga Cañadense, y no se cómo hicieron que mandaron a buscar la Virgen, y apareció el día del partido, no sé cómo llegó, todo para que la cábala no se corte (risas)... Como esas hay un montón, si te cuento todas las de Gorra (Carlos Sánchez, el Utilero de Club) no terminamos más (risas)…
- Ya que lo nombraste a Gorra, contame una...
- A ver… Primero que es el que está siempre ahí. Vos tenés que llegar a las seis de la tarde al Club y tenés que llevarle las masitas, o algo para acompañar los mates.
Tengo muchas anécdotas con él… hay una que es muy buena. En el 2004, porque Gorra acostumbra siempre a pedirle los carnets y la formación al D.T. (en ese momento Hugo Zarich). En ese momento creo que jugábamos la semifinal de local y Hugo tenía citados a 17 jugadores, de los cuales uno quedaba afuera y tenía que armar los 11 titulares. El D.T. había dado tres formaciones y él no sabía a quién poner… yo me fui a hacer la entrada en calor con los 17: ni yo sabía quién jugaba (risas)… En uno de los tres equipos que había armado no estaba la Picha Cubbada; entonces en medio de la entrada en calor me voy en la moto desesperado a pedirle la formación a Hugo porque ya entrábamos a la cancha, y cuando me da los 11 la Picha no estaba… Armó un equipo rápido, salimos a la cancha y la Picha que estaba en uno de sus últimos partidos se quedó sin jugar… me parece que además de la situación, terminó siendo algo cómico… Ceo yo que Gorra es una institución dentro de otra.
- Has trabajado con muchos técnicos, y con todos has tenido buena relación, pero ¿cuál fue el mejor para vos?
- Yo siempre fui o traté de ser muy respetuoso con todos aquellos con los que trabajé, porque la verdad que yo nunca formé parte de cuerpos técnicos. Siempre fui contratado aparte para trabajar. Yo había venido con Carmelo Prestifilippo; después con Norberto Sánchez; después vino Hugo Zarich, con quien la verdad trabajé muy bien y muy cómodo: era un tipo que yo respetaba mucho, y él apoyaba mucho lo que hacía el Profe y tenía mucho respeto…
Primero con Sánchez, y después con Hugo fue con quienes logramos cosas importantes. Me marcó mucho trabajar con Zarich. Respecto al 2004 cuando vuelvo a trabajar en Primera, arrancamos con Oscar Díaz, y después vuelve Hugo pero ya no estaba en su mejor momento.
Y el año pasado cuando vuelvo con el Indio Chiurchiú, fue un trabajo muy cómodo, y yo siento un afecto muy grande por aquellos que los he tenido como jugador y después he trabajado con ellos… me pasó con Sergio, y con Ramón y la Picha que trabajamos en Juveniles; y siempre cuando se logran campeonatos, uno se queda con ese lindo recuerdo: es por eso que te diría que con Hugo y con Sergio hicimos un trabajo lindo y pudo dar resultados, porque a veces vos cumplís con la tarea y no salís campeón, no trasciende… En este caso coincide el haber salido campeón con la relación y con la forma de ver y trabajar que tuve con ellos. Con Ramón me hubiera gustado seguir trabajando para también poder ayudarlo, y podría haber sido otra linda experiencia para mí, pero ya está: creo que he cumplido un ciclo.
- ¿Cuál fue el jugador más profesional con el que te tocó trabajar dentro del Club?
- Hubo muchos, el mejor que he visto en la Liga fue Claudio Teloni… Además, en Cremería tuve muchos con profesionalismo muy marcado… de los últimos, creo que el que tenía una dedicación muy profesional era el Bombero Chávez: primero por la edad que tenía, que para el entrenador sirve como ejemplo tener ese tipo de jugadores, aquellos que son muy respetuosos, muy disciplinados para la tarea, los que van adelante en los grupos, que están siempre apoyando… Del grupo anterior que yo tuve, creo que hay pocos que no te puedo nombrar, porque en el caso de Rubén (Chávez) fue jugador profesional, pero en el caso de aquellos que yo tuve como Ramón (Ponce), la Picha Cubbada, Marcelo Pereyra, el Indio Chiurchiú, Ezequiel Pacheco, toda esa camada de jugadores tenían un respeto por lo que hacían, que realmente parecían jugadores profesionales, funcionaban muy bien como grupo y muy bien adentro de la cancha. Ésas son cosas que te hacen ver el por qué existen los buenos resultados. Un buen grupo de jugadores además de sus propias capacidades individuales… de toda esa camada siento un gran cariño y un gran respeto por todos esos chicos, no sólo porque le hayan dando resultados al Club sino que eran aliados con los profes para trabajar: me refiero a que estaban siempre apoyando y eso es lo importante.
- Te dejo para que cierres con un mensaje para la gente de Cremería…
- De mi parte, no tengo más que agradecimiento (nos cuenta ya con lágrimas en sus ojos) y un orgullo enorme el haber trabajado en un club como Cremería… Tengo mucho afecto por quienes forman parte de él, jugadores y demás (se emociona), agradezco a Gerardo Nóbile que fue quien siempre me buscó para trabajar en el Club… y me emociono por el sólo hecho de que todo se terminó, de que estoy en el final de mi carrera, son lágrimas de alegría por lo que me deja la profesión, y estoy seguro que de una u otra manera al Club voy a volver.