14.12.2011
Hace ya un tiempo, Rodrigo Farías, nuestro compañero en el Depto. de Prensa y Difusión, estuvo junto a Javier Alejandro Lux realizándole una entrevista que repasó todos los puntos de su carrera. Desde los tiempos de las inferiores en Racing Club hasta su retiro, Javier nos cuenta con su habitual sonrisa toda su trayectoria:
- Contanos cómo fue que llegaste a Racing, en el año 1995 ¿no?
- Si, Racing vino con dos categorías a jugar un amistoso acá al Club, en donde quedamos seleccionados cinco chicos, y a la semana siguiente nos llevaron a Buenos Aires. Paramos en la pensión del club que quedaba debajo de la cancha, y nos tomaron 3 o 4 pruebas más y de acá de Carcarañá quedamos dos chicos… al mes me volví y me instalé allá.
- ¿Fue difícil tomar la decisión?
- Si, fue dura porque nosotros éramos muy aferrados a la familia, yo no conocía Buenos Aires. La primera que fui fue por la prueba de Racing, era todo nuevo, todo raro para nosotros... Después de una decisión familiar me fui, extrañé, al mes me volví porque creía que no me iba a adaptar, me quede acá una semana; y después fui con todas las ganas, me quedé y tuve la suerte que siempre jugué,de titular en todas las categorías, pasé a Reserva, llegué a Primera y después seguí mi carrera.
- ¿Quién te hizo debutar en Primera?
- Yo debuté con el “Coco” Basile: entré por el “Mago” Capria, un partido en el Cilindro que ganamos 2 a 1 a Vélez… Un cambio defensivo totalmente (risas…)
- Pasaron unos años y llegó Merlo en el 2001 e hizo salir campeón a Racing después de mucho tiempo. ¿Cómo era la reacción de la gente con la campaña del equipo?
- Desde que yo estuve en el club, pasaron muy buenos equipos, y muchos técnicos, porque en ese momento institucionalmente Racing era un desastre, dirigencialmente se manejaba muy mal, traían a muchos jugadores a préstamo para negocios de los presidentes o representantes, pero se habían formado grupos importantes, con Cappa, con otros técnicos cuando estaban Latorre, Capria, etc., que fue un equipo que peleó el campeonato pero no lo alcanzó. En el 2001, cuando llega Mostaza, casi un desconocido en Primera División, forma un equipo que en la previa no decía mucho, no te ilusionaba con obtener un título, pero bueno, la mística del entrenador, el ser todos jugadores no tan conocidos ayudó... y bueno, la presión era otra, porque siempre se armaban planteles para salir campeón, y esa olla que era el Cilindro de Avellaneda, no se podía jugar… se escuchaba el murmullo cuando los resultados no se daban, así que tenía otro margen este equipo, le daban otra distancia para que pelee el campeonato... pero bueno, se fueron encadenando resultados positivos, nos encontramos a mitad de campeonato que estábamos ahí arriba, y después vino el “paso a paso”, muchas cábalas… y se logró el título que fue un sueño,: justo me tocó estar en ese equipo, así que para mí fue un premio a todos los años que viví debajo de esa cancha en la pensión, de toda la gente de Racing que conocí, y la verdad que eso en mi carrera me marcó muchísimo.
- ¿Tenés las puertas abiertas de Racing todavía?
- Si… si, lo que pasa es que ya pasaron casi 10 años de eso... la generación que yo camine día a día, a nivel club, a nivel instalaciones, a lo mejor ahora no está; los chicos de pensión se han ido, otros no han llegado, pero sí, cada vez que voy a Buenos Aires voy a ver a Racing.
- Cambiando un poco, jugaste en los tres equipos grandes de Córdoba…
- Me preguntan cómo hice… La verdad es que yo siempre dije que Córdoba me sentó bien, y tuve buenas campañas con los equipos cordobeses... era un volante central aguerrido, no era un 9 de área que hace los goles y los va a festejar con la gente y “vende humo”, no puede... en cambio yo me caracterizaba por la entrega, el no salirme del libreto; y bueno, se han fijado en mí y me he sentido muy cómodo. Mi hijo nació en Córdoba cuando yo jugaba en Instituto, y yo me retiré en Belgrano.
- Cuando te fuiste a Belgrano cambiaste de categoría, ¿sentiste un cambio de nivel?
- Sí, se siente. Yo venía jugando varios años en Primera División, y me plantearon un objetivo distinto, de jugar Nacional “B”, con proyección de ascender, y para mí era otro desafío, que para el jugador siempre son buenos. Me tocó ir al mejor club,que creo institucionalmente he jugado desde que estuve en el futbol; la verdad, estaba privatizado por el sr. Armando Pérez, que ahora es el Presidente elegido por los socios, teniendo en cuenta que no hay muchos clubes privatizados que después vuelven a elegir al mismo. Ahí me sentí cómodo, jugué dos promociones pero no las pudimos ganar, al tercer año cuando me retiré se ascendió; se lograron objetivos deportivos no al 100%, pero se pelearon los dos campeonatos largos, y después de ahí me retiré.
- Vos tenés 34 años y te retiraste relativamente joven. La pregunta es: ¿jugarías para Cremería?
- Mirá, yo cuando el plantel hace la pretemporada, la hago completa a la par de ellos, jugué un par de amistosos... pero yo en mi carrera, lo que me caracterizó fue abocarme el 100% en lo que es deportivamente, y acá tenes los desafíos domingo tras domingo y ya no estoy más para eso... el roce, las lesiones, el correr… No digo que no, pero ahora ya hace casi un año y medio que estoy sin jugar, ya lo veo muy difícil.