+ TENER BUENAS RAÍCES

06.11.2011


novedad

 

    Continuamos charlando con José Mantovani, presidente de nuestra Institución. Dejamos de lado el tema de la Pileta Climatizada y nos adentramos en los tiempos institucionales, la relevancia de la función social de Cremería como asociación civil dentro de la comunidad y la importancia de contar con sólidas bases para el progreso del Club.

 

    - Hay un cúmulo de obras en el Complejo Deportivo que prosiguen una línea establecida desde el inicio mismo del predio...

    - Ahora, en estos momentos, me toca estar del lado de la Presidencia, pero este año cumplo 41 años dentro del Club. Uno fue jugador, entrenador, dirigente de subcomisión, integrante de diversas directivas... es decir, estuve de un lado y del otro del mostrador. Siempre digo que hay que tratar de mantener la linea. Hoy veo un grupo de jóvenes que viene detrás nuestro y que son pro-activos: no esperan que uno les diga algo para reaccionar, sino que siempre están pensando algo... Ellos no reaccionan. Directamente están continuamente haciendo cosas. Eso es bueno para un Club, porque hasta nos dan fuerzas a nosotros, los mayores que venimos remándola desde hace años...

    Con respecto a todas esas obras que se ejecutan y que se seguirán haciendo, Cremería siempre se ha caracterizado porque cada vez que se abrió un cimiento, se terminó una columna. Todo el mundo quiere colaborar, y aunque no se esté pasando por un buen momento económico o ante cualquier escenario que tenga el país, las cosas se han hecho.

    También veo a grandes rasgos que el Socio de Cremería le exige, con razón, a quien está en la parte dirigencial, ciertas presiones deportivas y sociales, y a todas tenés que irle dando en su justa medida la solución que se merece. Por ejemplo, ésto de la Pileta fue una presión social: hace falta la Pileta Climatizada... Como por ahí tenemos la presión deportiva, de que queremos salir campeones todos los años en todos los deportes: por ahí no se logra, aunque uno le gustaría que así fuese, pero estas circunstancias no dependen de uno mismo...

   Al Club lo disfruto. Yo trato de hacerlo porque si yo viniera al Club a sentirme mal, no vendría más... Hace años que uno está en esto y lo disfruta y quiere hacer más. Ojalá todo lo que te piden se pudiera realizar, porque cada Subcomisión tiene lo suyo: el hóckey quiere la cancha sintética, el básquet quiere el gimnasio nuevo, o el patín quiere tal o cual cosa. Todos quieren mejorar, y ojalá uno pudiera darles a todos todo; pero bueno, estamos administrando. Entonces lo que haga esta administración se verá juzgada con el tiempo. El dia de mañana se evaluará si se hizo bien una obra o si nos equivocamos… pero lo importante es que las cosas se hagan.

    - Siempre es más importante equivocarse haciendo que equivocarse diciendo, porque es fácil criticar estando sentadito antes que estar trabajando o colaborando. Cremería es un Club que tiene 105 años y que nadie le ha regalado nada, que todo lo que ha forjado lo ha hecho a base de sacrificio y esfuerzo, y en base de perseguir un objetivo común.

   - Así es. Hay mucha gente que lo entiende así y hay muchos jóvenes que así también lo hacen. Tenemos algo en común: que al Club le vaya bien. Otra no hay. Y si se votó algo en lo que no estuviste de acuerdo, subite al carro y tirá también, porque esto es democrático.... Sabemos que si uno no está de acuerdo en algo, no significa que los que votaron distinto a vos quieran hacerle un mal al Club. Al contrario, todos pensamos en hacerle un bien... Entonces "listo, perdiste una votación", pero dale para adelante. Eso es lo que te llena de orgullo al respecto de la gente de Cremería: que más allá de los desencuentros, todos tiramos del carro. Lo que siempre digo es que acá no hay ningún tripulante, somos todos pasajeros... Yo lo veo a Cremería así, y que cuando uno llama, la gente está.

    - ¿Cómo ve el presidente de una institución intermedia como es nuestro club la función social que tiene una entidad de estas características?

    - Es una responsabilidad que tiene el dirigente en sí. Esto es algo como para tener una larga charla, porque la función social debe ser muy importante. Lo que nosotros desarrollamos justamente como Institución resulta de importancia. Cada vez que tengo diálogo con los entrenadores (a los que no me gusta llamarlos así, sino que prefiero denominarlos educadores) destaco que el trabajo que tienen es de ir ayudando a la educación del individuo. Si bien la educación en sí del ser humano tiene su base principal es el hogar, nosotros estamos colaborando tanto con la escuela, con el profesor de inglés, con el maestro de guitarra, etc., en la educación de un ser humano. Eso hay que tenerlo siempre presente, especialmente aquellos que van a desarrollar una profesión sobre el tema. Más allá de enseñar un deporte o una actividad física, están educando porque los padres nos están entregando una materia prima y nosotros también tenemos que ayudar a encarrilarla.

    Yo creo que el plantel, tanto de dirigentes que están mentalizados en eso, como de cuerpos técnicos y profesores que hay en el Club, la tienen bien clara. Más allá de los resultados deportivos, saben que acá se está educando y se está conteniendo especialmente a infantes y adolescentes. Aquellos que ya están en primeras divisiones, si uno hizo bien el trabajo, especialmente en la adolescencia, no se te van más; y si lo hacen es por cuestiones laborales o estudiantiles, pero estarán ligados al Club porque siempre le queda ese recuerdo, ese "chau profe"... Eso significa haber hecho un buen trabajo sobre ese ser humano.

    En este momento estoy consciente de la gente que está trabajando en la masa de chicos, tanto en la parte dirigencial como aquellos que están a cargo de los grupos de jóvenes; y quisiera llegar a tener la tercera edad, a pesar de estar educados desde hace años, integrada al Club y por ahí llegar a tener esos diálogos entre jóvenes y mayores: que las raices escuchen a la copa del árbol, en un encuentro contando y aprendiendo sus experiencias.

    - Justamente, lo importante es que haya buenas raíces.

    - Siempre digo que hay que tener las raíces siempre bien regadas. Hay que tener cantidad abajo. En las divisiones formativas lo que vale es tener cantidad, no calidad. La calidad viene después... Hay que tener raices fuertes. Viendo en la obra a ese árbol que no queria irse, me vino un pensamiento: “esto podría ser el ejemplo de un buen club”, ese árbol que no lo podían sacar, que lo tiraban con una Champion, que lo socavaban con una pala mecánica y no lo podían retirar: tiene buenas raíces.

    Lo que siempre trato de inculcar, especialmente a los entrenadores de divisiones formativas, es justamente tener buenas raíces, para mantener los deportistas dentro del Club: que migren si es necesario de un deporte a otro, pero que no se vayan de Cremería.